martes, enero 22

Leviathan

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Libro: Leviathan
Título original: Leviathan
Saga: Saga Leviathan (1 de 3)
Autor: Scott Westerfeld
Género: steampunk, ficción
Editorial: Edebé (2012)
Año: 2009
Origen: EEUU
ISBN: 978-84-683-0699-5
Páginas: 472
Puntuación: 8
Primer capítulo: Aquí
Reseña: El autor Scott Westerfeld decide abandonar la ambientación distópica para sorprendernos con una trilogía del género steampunk que rebosa en originalidad y frescura.

Leviathan es un libro que nos ha resultado muy estimulante de principio a fin. Su argumento transcurre con fluidez y naturalidad sin que en ningún momento se torne aburrido y, aunque constituye una lectura destinada principalmente a un público juvenil, aporta un buen nivel del lenguaje que lo hace apto para lectores exigentes.

En primer lugar, su ambientación constituye toda una lección para aquellas personas que piensen que todo está inventado y no existen ideas novedosas y originales. En este libro, el autor hace uso del género steampunk, donde la Primera Revolución Industrial desemboca en una serie de avances tecnológicos con la existencia de increíbles medios de transportes y, sobre todo, con la creación de un espectacular despliegue bélico. Pero Scott Westerfeld no sólo decide hacer uso de este género sino que, tratando de dar un paso adelante con sus aportes, consigue ejecutar un salto de altura mediante la creación de dos estilos sociales bien diferenciados en su libro: los clánkers y los darwinistas.

Los clánkers están formados por sociedades que centran sus conocimientos en el uso de la mecánika, con la que obtener poderosas y descomunales máquinas de guerra. Sus armas están enfocadas a originar gran daño y destrucción, aunque ello suponga restar algo de precisión. Sus principales máquinas de batalla suelen consistir en criaturas caminantes, mecánicas y con cabinas incorporadas para una tripulación. Por su forma de manejo, la idea de los caminantes, recuerda bastante a los mechas a los que muchos aficionados del manganime estamos acostumbrados; sin embargo, debido a la época histórica en la que se ambienta y el relativo avance mecánico, tampoco puede equipararse al estilo que solemos observar en las animaciones japonesas.

Los Darwinistas son el polo opuesto del pensamiento anterior. Haciendo referencia con su nombre al padre de esta peculiar ciencia, los darwinistas solo utilizan los recursos mecánicos esenciales y, en su lugar, centran sus investigaciones en la creación y modificación de nuevas especies, de interés logístico y militar. Así encontraremos a medusas que hacen la función de globos aerostáticos, descomunales animales de presa, lagartos capaces de memorizar mensajes y transmitirlos, entre un sin fin de criaturas fantásticas.

Concretamente, una creación darwinista es la que da nombre al título del libro, pues el Leviathan es una ballena gigante, que flota por el aire, en cuyo interior se encuentra una serie de instalaciones y alberga a toda una tripulación de pilotos de guerra. Pero la nave de guerra Leviathan es algo más que una ballena voladora, pues constituye todo un ecosistema de animales que forman un organismo perfecto, como si fuera un único ser casi autosuficiente.

Aprovechando la distinción entre ambas ideologías, este primer libro está narrado en tercera persona, alternando el punto de vista de sus dos protagonistas principales; uno de ellos un clánker y, el otro, una aspirante a piloto de los darwinistas. La adopción de ambas perspectivas lo consideramos como una gran elección, por parte del autor, para que pueda darse a conocer con mayor detalle el mundo en el que sumerge al lector.

Pero con independencia de la preferencia evolutiva de los distintos territorios y países, la sociedad relatada se encuentra en los años previos a la Primera Guerra Mundial, con un ambiente de incertidumbre, donde los bloques beligerantes comienzan a moverse y aún no conocen con certeza cuáles son sus aliados.

El protagonista que forma parte de los clánkers se llama Alek, tratándose nada más ni nada menos que del heredero al imperio astrohúngaro, el cual acaba de recibir la desafortunada noticia de que han asesinado a sus padres mientras estaban de viaje. Ahora, al convertirse en el heredero al imperio, muchos quieren verlo muerto y, junto con sus hombres más leales, emprende un peligroso viaje en un caminante (enorme máquina bélica bípeda), buscando la neutralidad y refugio de Suiza antes de ser exterminados.

Por otra parte, del lado de los darwinistas, se narra la historia de Deryn, una joven británica que simula ser un chico para poder alistarse al ejército como piloto, profesión que debido a la mentalidad machista de la época, es incompatible con las mujeres.

Aunque en esta obra no existen muchos personajes, Deryn, la protagonista de los darwinistas, es una chica de armas tomar, muy despierta y vivaracha, constituyendo todo un ejemplo de mujer actual, capaz de destacar en su profesión dejando a un lado cualquier distinción sexual. Pese a todo, no deja de ser una niña y, al leerla no podemos evitar sonreír ante su forma de actuar, como cuando simula que se está afeitando, o con algunas de sus expresiones como: “¡Arañas chaladas!”

A nuestro parecer, el peso de los acontecimientos recae en el pobre príncipe Alek. Ante su sobreprotegida infancia, el príncipe es demasiado joven para escapar él solo y no tiene más remedio que confiar en su reducida tripulación formada por los cuatro hombres más leales que dejó su padre. Por lo anterior, Alek se ve obligado a sufrir una fuerte evolución personal pasando, literalmente, de jugar a las batallas con sus figuritas, a pilotar un caminante real, abandonando todas sus posesiones y lujos.

Uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención es que uno de los protagonistas se trate del heredero al imperio astrohúngaro pues, como es sabido (y esto es Historia real), la gota que colmó el vaso y desencadenó la Primera Guerra Mundial fue el asesinato de dicho heredero en 1914. Con esto nos asalta la gran duda de si la saga terminará con el asesinato de este carismático y aniñado príncipe o, por el contrario, pues en la ficción todo cabe, si podrá salir ileso y cumplir sus objetivos. Solo podremos comprobarlo continuando con la saga en el segundo libro: Behemoth.

Por último, y esto es algo que no solemos elogiar, nos gustaría hacer mención especial a la presentación que nos ofrece la editorial Edebé, con una portada muy vistosa, encuadernación de tapa dura, un tamaño considerable en la fuente y, sobre todo, montones de ilustraciones de calidad entre sus páginas, que representan fielmente lo que se va relatando en el libro.

Y tú, eres clánker o darwinista?

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9 comentarios:

Remember dijo...

Me interesa mucho pero antes me gustaría leerme la otra saga del autor.

Un beso.

Melodías por escrito dijo...

Nos gustó mucho este libro :D Muy buena reseña! Un abrazo :P

Ithil dijo...

Tengo que confesar que este libro me llama mucho. Todo el universo steampunk me parece muy interesante, y por las reseñas que he leído parece que lo integra estupendamente en la narración.
Me da un poco de miedo que sea un historia demasiado típica en algunos factores pero, las buenas reseñas que he ido viendo hacen que eso pase a un segundo plano.
Saludos

Uchiha Scarlet dijo...

Me ha parecido muy interesante y no conocía esta saga de libros. A ver si tengo suerte y puedo leerlos también, que lo steampunk me llama bastante la atención ^^

Sawako-chan dijo...

No conocía la saga y la verdad no soy muy fan de este tipo de historias. Aún así leeré el capitulo 1 a ver si despierta en algo en mí.

Un beso!

Jaune Grenouille dijo...

Tomo nota del libro, tiene buena pinta :D

Yo me llamo Cata dijo...

Hola cielo.
Bueno, pues mirad, yo me lo leí hace poquito y me encantó espero que no le pasé igual que la saga de los feos y me decepcione, estoy de acuerdo con lo que dices en varias cosas...
Muy buena reseña gracias...
Un besoooo!

Franela dijo...

He oído hablar mucho de este libro, pero no me apetece mucho leerlo.

BSS...desde el blog de Fr@nela

Kyô dijo...

Tiene muy buena pinta. Creo que me gustará si lo leo. Lo añadiré a la interminable lista de libros para leer. Y ya cuando los conozca mejor, podré ponerme en el bando de los clánker o darwinistas.
¡Saludos!

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