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martes, septiembre 15

[Off Topic] El secreto de Cho

martes, septiembre 15

Hola a tod@s, soy Cho.
Esta es la entrada más extraña que he escrito en los 9 años que tiene nuestro blog. Como La Estantería de Cho es un blog que toca muchos temas, iré directo al grano para que podáis tener una idea general de lo que quiero compartir con vosotr@s y luego pasaré a profundizar. Tratando de ser breve, obviamente, me saltaré infinitos detalles que darían para escribir incontables entradas. En enero de 2014 sobreviví a un derrame cerebral y, conforme fui recuperándome, decidí volver a jugar y refugiarme con el juego de cartas Magic: the Gathering.

Muchos años antes del derrame cerebral.

Hay jugadores de Magic que suelen realizan un hiatus en esta gran afición. Yo me inicié en el mundillo en la década de los 90 aunque, por falta de amigos, mi hiatus se produjo al terminar un curso escolar. Pasaban los años y, casi sin darme cuenta, me estaba acercando más y más a este hobby. Fue en la décima edición de Magic cuando para mí ya era un juego de mesa habitual y buscaba información por Internet para aprender más del juego e incluso jugar online. La salida de Duels of the Planeswalkers 2010 para Ps3 me ayudó a motivar a mi amigo Yue de Una Pareja Otaku y poco a poco nos fuimos picando el uno al otro para seguir jugando.

Años previos al derrame cerebral.
Pasó el tiempo y mi amigo Yue me contó que se había atrevido a ir a una tienda de Magic con su mujer, donde preguntaron por jugar y, poco a poco, fue contándome sus experiencias como jugadores novatos y la gran cantidad de eventos que se celebran en una tienda de Magic. Sinceramente, para mí era totalmente imposible porque trabajaba demasiado y quería estar más tiempo con Bambú en el poco tiempo libre que tenía.

El día del derrame cerebral.
Fue el 17 de enero de 2014. Nunca olvidaré ese día. Por desgracia, lo recuerdo todo: qué desayune, cómo iba vestido, dónde estaba aparcado mi coche, y qué estaba haciendo en el trabajo cuando un dolor de cabeza nunca experimentado me sobresaltó hasta hacerme comenzar a desfallecer. Me llevaron a un hospital, de éste inmediatamente me trasladaron a otro donde creo que me quedé más de una semana ingresado y, tras ello, me operaron en un tercer hospital. El siguiente paso fue guardar reposo relativo durante uno o dos meses aproximadamente para, posteriormente, volver al hospital para que me operaran con radiocirugía. He llorado veces en mi vida, pero nunca como en aquellos días. Hasta entonces pensaba que tenía una salud de hierro y que era literalmente incombustible... estaba muy equivocado. Las cosas vienen cuando menos te las esperas. Tenía mi trabajo y la casa que había comprado con Bambú que íbamos amueblando conforme ahorrábamos. Cuando por fin compramos los muebles más caros, pudimos permitirnos dar el paso de vivir juntos. Llevábamos unos 6 meses viviendo cuando ocurrió y 5 meses atrás habíamos comenzado a arreglar los papeles para casarnos.

Una vez en casa, tras el derrame, antes de la radiocirugía.
Estaba muy débil. Unos vecinos me dijeron que parecía haber envejecido por lo menos 10 años. Tenía miedo de salir a la calle y tampoco quería que Bambú saliera porque me daba miedo a que a los demás le ocurrieran lo mismo que me pasó a mí. No podía bañarme solo, tenía que ayudarme Bambú. Me acostaba con miedo de no volver a abrir los ojos nunca más y me despertaba con miedo a que me volviera a suceder porque no estaba curado del todo. Ya no sabía cómo pensar en otra cosa. Las pantallas de PC, televisores, iluminación... todo me molestaba. Bambú me leía libros hasta que me quedaba dormido y luego le pedía que me repitiera partes a las que no prestaba atención. Fue entonces cuando, un día, Bambú me quiso llevar a nuestra casa para recoger algo de ropa y fue cuando traje conmigo mi caja de cartas Magics. Había cosas que me tranquilizaban y ayudaban a olvidarme por un momento de mi enfermedad, pero nada mejor como abrir mi caja de Magics y pasarlas con las manos, mirar las ilustraciones, contemplar los mazos que ya tenía construidos, desarmarlos, volverlos a montar... era tan distraído que lograba alejar mis pensamientos de temas de salud.

A Bambú nunca le habían llamado mucho la atención las Magics, porque era un juego que tenía demasiadas reglas y mecánicas para ella, y le gustaban las cosas más sencillas. Pero como me veía tan despejado con las cartas, comenzó a idear recompensas según progresaba en mi recuperación psicológica tras el derrame. Bambú jugaba conmigo cuando conseguía controlar mis berrinches o me proponía leer un texto o, simplemente, cuando me veía más alegre. De tanto jugar conmigo, a Bambú ya dejó de parecerle un juego complicado y pasábamos los ratos y los ratos jugando siempre y cuando yo pusiera de mi parte para luchar contra mi enfermedad.

Boda + Radiocirugía.
 Nos llamaron del juzgado comentando que ya teníamos todos los papeles arreglados para casarnos y fuimos al ayuntamiento para casarnos lo antes posible. Menos mal que no esperamos mucho para casarnos porque al muy poco tiempo me tuve que operar. Fuimos un viernes al salón manga de Jerez y yo iba muy ilusionado porque Bambú me engatusó para animarme a salir diciendo que allí seguro que venderían sobres de Magics, y mi amigo Yue ya me había llamado por teléfono para ponerme al día sobre expansiones, precios, productos... Estábamos de camino al salón manga, en el coche, cuando me llamaron iinformándome que en dos días me tratarían con radiocirugía. Yo quería operarme lo antes posible pero tenía tanto miedo que no pude evitar llorar por el camino. Al final, en el salón compré unos sobres de Theros, y habría sido mucho más divertido si hubiera abierto una deidad XD (no fue el caso).

Lo peor de la radiocirugía no fue ni la radiocirugía en sí, ni el cateterismo (que es lo que más temía), fue el dolor que supuso que me atornillaran algo parecido a un casco en la cabeza y lo tuviera anclado durante horas y horas hasta que llegara mi turno para ser operado. Dolía muchísimo. En el hospital pedía que me lo quitaran de una vez y Bambú, intentando tranquilizarme, comenzó a hablarme de las cosas que haríamos cuando saliera de la radiocirugía... ¡ir a una presentación de Magic!. ¡Sonaba genial! Nuestra primera presentación fue la de Travesía hacia Nyx y hasta jugamos Bambú y yo por parejas.

Aún no estoy curado, al parecer queda muchísimo tiempo para que eso ocurra y, lamentablemente, hasta corro el riesgo de que me pueda volver a pasar. Día a día cargo con el peso de mi enfermedad, y volver al mundo de Magic: the Gathering, junto con el apoyo de mi mujer, mi carga se ha hecho más liviana. Por eso, quiero recalcar la importancia de tener una afición sana que nos sepa mantener ilusionados. Es el caso de todo lo que reseñamos y compartimos en nuestro blog que tanto nos ha hecho vivir cada día con la ilusión del siguiente. Como aún no estoy curado, esta historia está inconclusa. Todas las noches y todos los días rezo para que mi vida tenga un final longevo y feliz. No sé cómo ni cuando será mi final. De momento, esta historia continúa con la buena noticia de que Bambú y yo en unos meses seremos Papá y Mamá.

También quiero dar las gracias a mi amigo Yue por preguntar constantemente por mí mientras estuve hospitalizado. Lamento que mi salud interrumpiera que terminarámos de escribir nuestro libro (Yue, Penny y yo). El día en el que Yue, Sayuri, Silvestrin y Penny vinieron de Barcelona para pasar las vacaciones en el sur de Cádiz sólo para verme y estar juntos, reencontrarnos tras años sin volver a vernos... nunca lo olvidaré. Nunca encontraré amigos como vosotros. Os quiero, de corazón.
La Estantería de Cho © 2014