Título original: The problem with forever
Autora: Jennifer L. Armentrout
Autora: Jennifer L. Armentrout
Año: 2016
ISBN: 978-84-96886-62-9
ISBN: 978-84-96886-62-9
Páginas: 544
Puntuación: 7
Puntuación: 7
Primer Capítulo: Leer aquí
Reseña: Mallory es una chica de diecisiete años con un pasado desolador. Gracias a su familia de acogida, Mallory está retomando las riendas de su vida, volviendo a estudiar en el instituto. Aunque los comienzos nunca son fáciles, para Mallory es aún peor, ya que su timidez e inseguridad le impiden relacionarse con otros compañeros.
Sin embargo, la aparición de su viejo amigo Rider lo cambiará todo. Rider y Mallory vivieron juntos en una casa de acogida durante años y su mala experiencia los unió para siempre. Tras años sin verse, este reencuentro supondrá una alegría para ambos pero, muy pronto, descubrirán que ya nada volverá a ser como antes.
Nunca digas siempre es un título con aire melodramático, un romance cómplice y una historia desgarradora. Con esta presentación tan imponente, Jennifer L. Armentrout ha vuelto a engancharme a este título de más de quinientas páginas con sus personajes rotos y su historia de superación. No obstante, también es cierto que no es el mejor libro que he leído de ella y el principal motivo es Mallory.
Argumentalmente, Nunca digas siempre me ha convencido con su historia tan intensa sobre dos jóvenes rotos por su pasado que vuelven a reencontrarse. Me encanta cómo la autora nos muestra el presente y va introduciendo escenas del pasado, para hacer partícipe al lector de por qué Mallory tiene tantos miedos, inseguridades y se comporta de esa manera tan tímida. La historia en general me ha gustado mucho porque tiene el toque adecuado de dramatismo, puesto que considero que la autora podría haberse excedido describiendo ciertas escenas y, muy acertadamente, nos muestra con sutileza lo que verdaderamente debemos saber.
En referencia al romance, como Mallory y Rider se conocen desde pequeños, esa complicidad entre ellos ya está latente desde el principio. En general, es una historia de amor que me ha gustado por estar protagonizada por dos personajes rotos que se merecen una segunda oportunidad, por haber química entre ellos y tener una relación tan estrecha. Sin embargo, a veces tenía la sensación de que Rider no era tan transparente y que Mallory se excedía en timidez. Esta pequeña apreciación ha supuesto que el romance no me llegara a conquistar del todo y, aunque hay un par de escenas que efectivamente me emocionaron, el resto me parecieron bastante normales.
Nunca digas siempre cuenta con un elenco de secundarios muy potente. Por un lado, los padres de acogida de Mallory son encantadores y, por otro, los amigos como Ainsley, Héctor y Jayden son súper carismáticos. De hecho, a veces me gustaba más la personalidad de los secundarios que de la propia Mallory. Como podéis intuir por el cariz de la reseña, he tenido mi particular relación amor-odio con Mallory, ya que aún comprendiendo su problema, a veces me sacaba de quicio su comportamiento, siempre ruborizada por la presencia de Rider y su poca entrega a la hora de esforzarse. Es cierto que a lo largo de la historia va cambiando, pero eso no quita que me desesperara con sus dudas, timidez y poca sangre en las venas. Por ello, cuando Mallory por fin explota me gustó el giro de la historia.
Narrado en la voz de Mallory, Nunca digas siempre es un libro que goza de la experiencia de Jennifer L. Armentrout como escritora. Tanto en la narrativa como en la construcción de la historia, se aprecia cómo la autora sabe contarnos cada detalle, en el momento justo, para atraparnos y mostrarnos el lado más humano y realista de sus personajes. Además, su escritura transmite muchísimas emociones en las situaciones más dramáticas e intensas y, en mi opinión, que los sentimientos traspasen el papel es muy difícil y sólo autoras de esta talla pueden conseguirlo.
En definitiva, Nunca digas siempre es un título Young Adult de superación, romance y drama en estado puro. Un título sobrecogedor por el pasado de sus protagonistas pero también alentador porque demuestra que, pese a las malas experiencias, en la vida siempre tendremos segundas oportunidades y, por supuesto, tenemos que aprovecharlas.
