domingo, mayo 6

Hay un bicho en mi brazo que no se va

domingo, mayo 6
Libro: Hay un bicho en mi brazo que no se va
Título original: There´s a bug on my arm that won´t let go
Autor: David Mackintosh
Traducción: Ana Doblado
Ilustraciones: David Mackintosh
Género: álbum ilustrado, primeras lecturas
Editorial: Siruela (abril 2018)
ISBN: 978-84-17308-18-6
Páginas: 32
Formato: Cartoné
Edad: a partir de 4 años
Reseña: Una niña tiene un gran problema. Hay un bicho en su brazo y no sabe qué hacer para que se marche. Su reacción inicial es estirar su brazo todo lo que puede y alejarlo de su vista. Además, sus seres más allegados quieren que se desprenda del bicho y otros incluso la evitan. A lo largo del libro, mientras el bicho permanece en el brazo y la niña trata de zafarse de él, entrará en una fase de reflexión que cambiará su concepción del insecto.

Nos encontramos ante un libro que desprende muchísimos valores con los que trabajar con nuestros pequeños. En mi opinión, los más importantes son la empatía, desconfianza, amabilidad, compasión, ayuda, ternura, amistad, gratitud, miedo, y satisfacción. Valores que también pueden trabajarse tras la lectura del libro mediante una ficha de actividades que puede descargarse desde la web de Siruela.


Como es un libro infantil, se transmite estos valores utilizando a personajes bien diferenciados como compañeros de colegio, mascotas, vecinos y padres de la niña afectada por el bicho. La clave de la historia está en el insecto, un ser que a todos nos repugna; de hecho, para que relacionemos el bicho con el sentimiento de miedo, la protagonista se horroriza pensando que podría tratarse de un parásito.

Además, el concepto de miedo será reforzado por la desconfianza ante el bicho que muestra otros personajes del libro, como son sus padres y vecinos. En este sentido, la niña demuestra su valentía y buena voluntad, protegiendo al bicho que no quiere irse de su brazo mientras procura convencerlo de que tendría que marcharse. Para no culpabilizar de indiferencia a las personas que rodean a la protagonista, el autor opta por utilizar la figura de unas mascotas pasivas como son un gato y un perro, y es cuando la niña reflexiona sobre experiencias del pasado de otras personas que han sufrido cierta marginación. Llegados a este punto es cuando los sentimientos de la niña afloran y compara al bicho de su brazo con una persona marginada, empatizando con él y apareciendo valores positivos muy interesantes para transmitir a los lectores.

El apartado gráfico de este álbum está caracterizado por unos dibujos infantiles que aportan sensación de haber sido trazados y coloreados con una mezcla de lápices de colores y colores de plástico, aunque también hallaremos rellenos que recuerdan a la acuarela o témperas y otros realizados por ordenador. Predominan los fondos blancos para que los lectores centren su atención en el personaje principal y los hechos que ocurren. Por otra parte, la fuente utilizada suele ser en color negro y destaca por el uso de la negrita, mayúsculas e incluso de frases con palabras desalineadas para reforzar los conceptos que el autor pretende trabajar y captar la atención del lector.


Nuestra experiencia en la lectura de Hay un bicho en mi brazo que no se va ha sido con nuestro hijo de dos años, un niño bastante pequeño para comprender los conceptos que pretenden trabajarse con este cuento donde aparece un bicho pues, por fortuna, aún no es conocedor del concepto bicho, ni insecto. Por ello, decidí adaptar el cuento y no le dije que la niña tenía un insecto en el brazo, sino que se había caído, haciéndose “pupa” hasta que se cura. Desde mi adaptación, aproveché para trabajar con él los valores positivos de empatía, amistad y ayuda, explicando que otros de sus amiguitos y mascotas cercanas también tuvieron “pupa” y lo pasaron fatal hasta que les ayudaron y, por ello, la “pupa” de la protagonista también tendrá un final feliz.

Hay un bicho en mi brazo que no se va es un álbum ilustrado que llama a la reflexión y que podría ser leído por personas de cualquier edad. Es excelente para que los pequeños empaticen con personas que tienen algún problema, les ofrezcan su ayuda y se sientan realizados por su buena acción. Un libro que también invita a ser leído por un público más adulto y recibamos nuestra lección particular de humildad.

¿Te gustan los cuentos infantiles? Visita nuestra sección de pequereseñas

2 comentarios:

Tamara López dijo...

Me gustan los cuentos infantiles y si encima son ilustrados mucho mejor :)

JuD dijo...

Hola!
No conocía este libro pero me parece curioso y me llama mucho la atención así que me lo apunto porque como dices creo que se puede reflexionar sobre muchas cosas y a cualquier edad.

Saludos!

La Estantería de Cho © 2014